jueves, 4 de junio de 2009

If I had eyes

Estación: hidalgo
Línea: 3 (o verde... verde feo)
Hora: 6:47 p.m

Afortunadamente voy sentada, sin embargo, es el asiento del pasillo.
Típico, señora gorda, sudorosa (todos en el vagón lo estamos) y cargando cuatro bolsas de plástico, debo admitir que lo hace de una forma bastante ingeniosa, sin embargo su ingenio rompe mi pequeña y frágil burbuja protectora que intento crear con mi ipod a todo volumen y con el libro en turno (Coetzee-Diario de un mal año) cuando empiezo a sentir la presión que las mismas ejercen sobre mi hombro, en efecto, la señora se ha cansado y ahora deja que la gravedad tome parte en sus bolsas,las deja reposar sobre mi.
Normalmente estas situaciones no me afectan, trato de pensar lógicamente -el metro viene lleno, es la rush hour de la tarde, es una de las líneas mas concurridas de la ciudad y pasa por algunos de los lugares mas chacales de la ciudad también, si yo fuera parada en vez de sentada y trajera veinte bolsas, probablemente pasaría lo mismo, es un acto producto del cansancio- falso!!, es plan con maña de la doña, que quiere que le ceda mi asiento, por que el cuate que va sentado en el asiento "oficial para ceder" ya va jeta, puedo ver la intención en sus ojos, esos ojos inyectados y violentos.
Normalmente cedería mi asiento, primero para evitar que me siga pegando con sus bolsas, segundo por que materialmente sería mejor para el espacio vital del vagón, pero decido no hacerlo, me acomodo nuevamente en el asiento, no sin antes haber hecho el amague de arreglar mis pertenencias como si me fuera a levantar (si es medio cruel para la doña y que?), vuelve a dejar caer sus bolsas sobre mi, vuelvo a mi lectura y a Jack Johnson que me canta "where all the good people go?".
Por fin en la estación deseada, ahora si tomo mis cosas y me levanto del asiento, la doña toma sus bolsas, espera, me levanto casi en el último momento, volteo y le dedico una sonrisa, ella a su vez me dedica un golpe en la pierna con una de sus bolsas.
A punto de salir del metro los sonidos playeros de "if I had eyes" suenan y me dan la idea de que saldre a un paisaje caluroso y amigable, solo para encontrarme con que esta lloviendo, nada adhoc.
Es momento de cambiar de canción.

1 comentario:

  1. Que gusto que ya tenga usted un blog doña Ximena.
    Con respecto a mi post, inmediatamente corrí a revisar mi ejemplar de “Atrapados…” y ojeándolo intentando recordar el cuento donde hay una referencia como la de mi anécdota, hojeándolo di con “El abanderado” de Eusebio Ruvalcaba, donde efectivamente el protagonista narra una anécdota muy parecida. Será que ese libro marcó nuestras adolescentes vidas, o al menos la mía, que inconscientemente se pegó dentro de mi post o será que me marcó por la identificación con el personaje. Bah! Un poco de esto, un poco de aquello.
    Con respecto a tu post: siempre hay una señora gorda con canasta en cualquier transporte público. Lo importante es ignorarlas y hacerlas sufrir como tú muy bien hiciste, jajaja. Me encanta el uso de la música con la que añades el soundtrack especial al relato y en este en particular haces uso retórico de la misma situación para dar un final redondo. Me agradó bastante.
    Keep writting
    Saludos.

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