martes, 27 de octubre de 2009

Moving on up .part 3.

I was blind, now I can see

De forma más que prevesible hemos llegado a la tercera etapa de la rutina del desempleo; en efecto, la tercera etapa como había comentado previamente provoca que odie a la segunda etapa, las razones son bastante sencillas y las explicare a continuación.

Si bien la primera y segunda etapa no tienen un momento preciso de delimitación, es decir de identificar plenamente en que momento comienzan y terminan, la tercera etapa tiene un momento totalmente preciso e identificable y se da de la siguiente manera:

Después de semanas dentro de las primeras dos etapas, de la nada llega un día en el cual es necesario cambiar el uniforme de desempleo (pants, t-shirt y tennis) por un atuendo más apropiado, lo anterior por diversas razones, puede ser una visita a algún amigo o familiar, una comida o cena o cualquier situación social donde no es bien visto acudir con tennis; de esta forma es necesario acicalarse un poco y desempolvar autuendos adecuados. En este preciso momento apreciable lector es donde el hedonismo nos pasa factura, los jeans y blusas nos quedan ajustados, las costuras de los trajes sastres empiezan a vencerse, los cinturones ya no son necesarios y es imposible ponerse un sweater antes que el abrigo o la chamarra por que se corre el riesgo de no poder salir de los mismos una vez puestos (imaginen una boa constrictor alrededor de su puerco...perdón, cuerpo).

Podrán culpar a quien quieran en ese preciso instante; la belleza de la programación, las actualizaciones disponibles en internet, las novedades en videojuegos, la necesidad de las descargas en línea, lo grandioso de tener comida perfectamente preparada y a tu alcance en cualquier momento del día, etc. Pero a mi me encanta culpar al resorte de los pants; es un artilugio fabuloso, te da comodidad durante el día y se expande a medida que tu lo haces, por ello es prácticamente imposible darte cuenta de que vas acumulando grasa en tu cintura (y en otras partes del cuerpo) te permite entrar en un estado de confusión y engaño físico, para efectos de este blog equiparémoslo al fraude tipificado en el Código Penal para el D.F. , nos hace caer en el engaño a través de maquinaciones y nos deja permanecer en el por tiempo indefinido. Es culpa del resorte.

Cuando sucede este acontecimiento despertamos y analizamos nuestra conducta de desempleo, personalmente me pongo loca, saco la cinta mpetrica y mido la cintura, me lamento y lloro por unos segundos (la tercera etapa ha comenzado oficialmente) empiezo a planear dietas y programas de ejercicios para volver al peso normal y me doy cuenta de que el ritmo de vida de desempleo nunca me ha beneficiado y que siempre he sido más féliz en el trabajo, donde me la paso corriendo de un lado a otro, con presión y estres por preparar y entregar escritos, saltándome comidas y vivir de latas de referesco, chochitos, bolsas de papitas y disfrutar de un húmedo y aplastado sandwich mientras camino o corro por la ciudad para llegar a mis destinos programados.

Por ello la tercera etapa y como bien indica mi buen amigo Francisco (Pancho pa los cuates) Palacios - www.scratch-our-itch.blogspot.com - consiste en buscar un nuevo trabajo e intentar reincorporarme a la sociedad laboral, mandar currículums y concertar citas, hablar con excompañeros y exponerles la situación en la que me encuentro en espera de que alguno tenga o sepa de alguna buena oferta de trabajo, sin mencionar el lamentable hecho de que para esos momentos el dinero ya no abunda y es necesario idear ingeniosas formas de obtener el preciado metálico.

Así, en resumidas cuentas, la tercera etapa se compone de los siguientes elementos: descubrimiento de gordura, lamentaciones y lagrimas, planeación de ejercicios cardiovasculares, búsqueda de empleo, culminando en la afortunada oferta de trabajo perfecta y ocupación del puesto (el exceso de grasa se esfuma en dos o tres semanas y la ropa me queda de nuevo).

Lector querido, si te encuentras actualmente desempleado voluntariamente y en alguna de estas etapas espero las disfrutes, si por otra parte, te encuentras desempleado contra tu voluntad te invito a que saltes directamente a la tercera etapa tratando de evitar las lágrimas y la autocompasión y si no puedes evitar la acumulación de grasa en tu cuerpo entonces por favor culpa al resorte del pants como tu servidora, te librará de todo pecado.

I'm movin' on up now, getting out of the darkness, my light shines on. (Primal Scream - Movin' on up)

1 comentario:

  1. Aquí tenemos ya ciertas diferencias pues yo no atribuyo mi gordura al desempleo, en principio porque siempre he estado gordo y además porque cuando más como es cuando tengo cierta actividad pues me da hambre, en cambio sin hacer nada logro gastar las calorías que consumo y no necesito más.
    Una observación mamona: el plural de currículum es currícula, recuerde sus clases de latín en derecho romano.

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